Evaluación

LA EVALUACIÓN, UN ELEMENTO CLAVE EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA
 
 
¿No entiendes bien el boletín de notas de tu hijo? ¿Las notas de los niños de Primaria son menos importantes que las de los mayores? Piensa que lo que ocurre en los primeros años de vida tiene una importancia educativa decisiva y las notas o informes que recibes te están informando sobre los logros de tu hijo.
   Evaluar es emitir un juicio de valor sobre el rendimiento, las habilidades o la conducta del escolar. No es, por supuesto, una valoración aventurada, sino el fruto de unas estrategias específicas de evaluación.
   En un pasado no muy lejano la evaluación escolar servía para juzgar al alumno. Como fruto de ese juicio se determinaba si valía para estudiar y si era trabajador o no.
   
La evaluación formativa
   Actualmente la función de la evaluación ha cambiado de manera radical. No se trata de valorar el grado de competencia de los niños, sino de descubrir el tipo de ayuda que necesitan para lograr el máximo nivel de competencia posible. No es el final del proceso educativo sino que es una parte fundamental de dicho proceso. Por medio de ella, al valorar el progreso de los niños, se valora también su motivación, sus dificultades específicas y la eficacia de los procedimientos de enseñanza utilizados.
   Los datos obtenidos de la evaluación aportan la información necesaria para reconducir el proceso educativo hacia cotas de mayor éxito. Por eso actualmente se habla de la evaluación formativa, no como una nueva forma de hacer exámenes, sino desde la idea de que la evaluación ha de tener siempre una finalidad educativa, que ayude al niño a aprender con más eficacia.
   Quizá una metáfora pueda ilustrar mejor la idea de evaluación formativa.
   Imaginemos que el proceso educativo es como una gymkhana y que la meta es la formación que deseamos para él. El juego consiste en lograr determinadas cosas que luego se han de acreditar en un primer control y, tras ello, se dan las instrucciones necesarias para superar el segundo control. Luego se dirigirán a un tercero, cuarto y así sucesivamente hasta llegar a la meta. Estas instrucciones serán tanto más precisas cuanto más dificultad encontró en el primer control. Además, durante la prueba, desde un helicóptero se ofrece al participante ayudas puntuales para que logre superar los obstáculos.
   El objetivo final no es, a diferencia de las gymkhanas tradicionales, averiguar quién llega primero con las acreditaciones necesarias, sino lograr que lleguen todos lo antes posible y con el mayor número de acreditaciones.
 
   Cómo se evalúa a los alumnos
   Conviene precisar qué se ha de evaluar y qué procedimientos deben utilizarse.
   ·Se ha de evaluar si ha logrado los aprendizajes previstos y cómo ha conseguido aprenderlos. En otras palabras, qué ha aprendido y cómo lo ha hecho. Será tanto o más importante que saber lo que ha aprendido, conocer las dificultades que tuvo para aprenderlo, la ayuda que necesitó, el tiempo que invirtió, los materiales que usó, etc. El qué y el cómo orienta al profesor sobre el siguiente qué y cómo.
   ·Los procedimientos de evaluación adecuados son las pruebas específicas de evaluación y la observación sistemática. Una permitirá la obtención de datos sobre cómo aprende y las otras la cantidad de aprendizajes que ha logrado.
 
   Entonces, ¿no hay exámenes?
   Si y no. No hay exámenes en el sentido tradicional, trágico y angustioso de la palabra. Pero sí los hay en el sentido de demostrar que sabe algo o que sabe hacer algo de manera autónoma y sin ayuda. Actualmente es más común llamarlos “controles” o “actividades de evaluación”. El profesor cada vez que desea confirmar el grado de dominio sobre un aprendizaje, realiza un “control” que puede ser oral (una prueba de lectura), escrito (resolución de problemas y operaciones) o práctico (demostrar cómo es capaz de controlar la pelota para realizar botes sucesivos mientras camina).
   La evaluación, además, ha de revestir la forma de “evaluación continua”. No hay que confundir este concepto con hacer exámenes continuamente. Se refiere más bien al hecho de considerar no sólo los datos obtenidos en los “controles” o “actividades de evaluación” finales, sino todos los obtenidos a lo largo del curso.
 
   Los informes de evaluación o libretas  que recibimos
   Los datos obtenidos en la evaluación deben ser conocidos por las personas implicadas en la educación del niño. No sólo serán útiles para el profesor sino también para los padres y para el mismo niño.
   Naturalmente que la información ha de adaptarse al destinatario. Así por ejemplo, no tienen una gran utilidad formativa para los niños pequeños los informes de notas que recibimos en casa, en cambio es muy útil para ellos recibir abundantes mensajes que les confirmen que están haciendo bien las cosas.
   En cambio, para los padres son convenientes informes de evaluación periódicos y escritos complementados con entrevistas personales con el tutor.
   Los informes escritos tienen la virtud de que son una información que puede compararse más tarde con un segundo informe y valorar los cambios. Para que sean eficaces deben incluir datos sobre el grado de aprendizaje conseguido en las diferentes áreas e incluso en los primeros cursos de Educación Primaria especificando su nivel en lectura y escritura. No deberían quedarse en frases como “progresa adecuadamente” (que no indica grado), ni tampoco otras como “consigue entender textos breves”. En ambos casos no nos informaría sobre si los aprendizajes realizados corresponden a lo que cabría esperar para un niño de su edad. Será mucho más útil si se califican con calificativos como aceptable, muy bien, excelente u otros similares.
   Pero dichos informes serían absolutamente incompletos y en nada útiles si no informan además sobre cómo aprende nuestro hijo. En algunos informes se incluyen calificaciones sobre los procedimientos que usa y sobre su actitud frente al trabajo y hacia las diferente áreas.
   Finalmente deberían aportar información sobre el modo de relacionarse de nuestro hijo con las personas con las que convive y con las cosas.
   Como la evaluación tiene una intencionalidad educativa, es necesario que los informes se distribuyan a lo largo del curso como mínimo uno por trimestre complementados con otras tantas entrevistas personales con el tutor. Sólo así tendremos los padres ocasión de usar los datos de la evaluación para influir en su educación.
   La evaluación así entendida nos proporcionará criterios para valorar el centro educativo y para poder tomar decisiones sobre adaptaciones curriculares que pueda necesitar nuestro hijo. No hemos de olvidar que la evaluación es la que orienta el aprendizaje y aporta elementos de juicio para valorar el éxito o el fracaso de los chicos. Por ello, dada su trascendencia, no sería en absoluto descabellado valorar las estrategias de evaluación como un dato importante a la hora de elegir un centro educativo para los hijos.
   José María Lahoz García.- Pedagogo (Orientador escolar y profesional), Profesor de Educación Primaria y de Psicología y Pedagogía en Secundaria
   Con la autorización de: www.solohijos.com
 
CUANDO LOS DOCENTES TAMBIÉN SOMOS EVALUADOS
http://www.cne.gob.pe/docs/cne-publicaciones/Manual_Valdes_Veloz.pdf
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ORIENTACIONES PARA EVALUAR EN PRIMARIA
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/colegiofelix/bpd/html/or/prim.pdf
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